Calles privadas para ahorrar tiempo dinero y vidas

Recién leí el libro de Walter Block titulado "Privatization of Roads and Highways" (Privatización de carreteras y autopistas). Al haber vivido en diferentes paises, mayoríamente con estas infraestructuras siendo públicas (calles, carreteras, autopistas), pero también en residencias privadas con calles privadas, quería reflexionar sobre la grave diferencia de las dos soluciones (privada y pública). También investigo algunas dificultades en el proceso de transición del sistema actual a uno privado y propongo algunas soluciones.

Argumentos a favor de calles y carreteras públicas

1. Naturaleza de monopolio natural y fallos de mercado

Las carreteras forman una red interconectada con altos costos fijos (construcción, adquisición de terreno) y costos marginales bajos. En un sistema privado puro, podría surgir un monopolio que cobre peajes excesivos o invierta de forma ineficiente. El Estado evita esta explotación al proporcionar acceso universal sin barreras de precio prohibitivas

2. Bien público y externalidades positivas

Las carreteras facilitan la libre circulación (un derecho fundamental en muchas constituciones) y generan beneficios difusos: desarrollo económico, comercio, acceso a servicios (salud, educación), integración territorial y reducción de costos logísticos.

Refutación:

Estos beneficios son no excluibles fácilmente y tienen externalidades positivas (por ejemplo, una mejor carretera aumenta la productividad de toda la economía, no solo del usuario directo). El mercado privado tendería a subproveerlas porque no captura todos los beneficios sociales

Refutación

3. Equidad y acceso universal

La propiedad pública asegura que todas las personas, independientemente de su nivel de ingresos, puedan usar las vías principales sin pagar peajes prohibitivos. En un sistema privado, las carreteras se convertirían en un bien de lujo, excluyendo a poblaciones rurales, pobres o periferias, y agravando desigualdades territoriales.

4. Coordinación de la red y estándares uniformes

Una red vial eficiente requiere planificación centralizada: alineación de rutas, señalización homogénea, normas de seguridad, interoperabilidad y conexión entre ciudades y regiones.

Refutación

La fragmentación en manos privadas generaría problemas de coordinación (ej. carreteras que no conectan, diferentes reglas), congestión ineficiente y mayor riesgo de accidentes. El Estado actúa como coordinador natural.

Refutación

5. Poder de expropiación (dominio eminente) y adquisición de terrenos

Construir carreteras requiere expropiar terrenos privados. Solo el Estado tiene legitimidad y mecanismos legales (con indemnización) para hacerlo en beneficio del interés general. Una empresa privada enfrentaría resistencias legales, costos más altos y retrasos insuperables.

6. Gestión de externalidades negativas

El Estado puede regular mejor aspectos como:

  • Seguridad vial (normas, mantenimiento).
  • Contaminación y medio ambiente.
  • Congestión (mediante planificación urbana integrada).
  • Seguridad nacional y emergencias (acceso libre en crisis).

7. Eficiencia a largo plazo y horizonte temporal amplio

Los gobiernos pueden invertir en proyectos con retornos sociales a muy largo plazo (décadas) que el sector privado evitaría por necesidad de rentabilidad rápida. Además, financiarse vía impuestos generales (o específicos como combustible) permite distribuir costos de forma progresiva o según capacidad contributiva.

8. Evitar "tragedia de los anticomunes" o fragmentación

Si las calles y carreteras fueran privadas, los múltiples dueños podrían bloquear mejoras, cobrar rentas monopolísticas o descuidar mantenimiento en zonas poco rentables (áreas rurales, barrios marginales).

Una solución mejor: propiedad privada

2026-05-31